Volver a reencontrarme con mi niñez,
a visitar los sitios donde la inocencia,
serpenteaba en los picados de fútbol,
y el final era chapotear en la laguna.
Torneo de barriletes, con colas de gillette,
largas bicicleteadas, con las mandarinas,
que las quintas desprevenidas, proveían.
Y el regreso anochecido, cansados y felices.
Las secuencias de mi niñez reaparecen,
y todos los sentimientos se conjugan.
Han pasado muchos años desde esa época,
pero todo parece, que sigue igual.
GUSTAVO WEHRLY
16-01-09 |